Cuando hacemos las maletas hay algunos compañeros de viaje que no pueden faltar: la Lonely Planet, el repelente de mosquitos y la cámara de fotos son mis básicos. Una vez que están en la mochila ya siento que la aventura está muy cerca. Preparar una clase de ELE es similar a esos días previos, pero en este viaje hay un compañero indispensable: las nuevas tecnologías.
Los últimos años han demostrado que el avance de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación) es imparable y ya invade cualquiera de nuestros espacios, sean públicos o privados. Imaginar un día sin móvil parece una pesadilla para muchos... Sobre todo, para los nativos digitales.
Ante este panorama, es necesario incluir las Nuevas Tecnologías en las aulas, independiente de la materia que estemos impartiendo. Son el pasaporte hacia el aprendizaje. Pero al igual que este documento, considero que es un medio y no el fin. A lo largo de mi experiencia docente me he dado cuenta de que las TIC no pueden sustituir ni a los objetivos ni a los contenidos y que los docentes tenemos que estar vigilantes ante esto.
Las Nuevas Tecnologías aportan recursos, ofrecen un sin fin de posibilidades superando las barreras geográficas, las limitaciones; permiten una interactividad constante y entronca con el proceso cultural que estamos viviendo. Ahora bien, como hemos advertido, las TIC deben convivir con los recursos tradicionales, sobre todo, cuando en nuestras clases el alumnado no está familiarizado con ellas. En las clases de lengua las TIC permiten un amplio abanico de actividades, mucho más reales y genuinas, permitiendo que los procesos que se generen sean similares a los que se darían en un contexto real, huyendo de los escenarios superficiales. Por ejemplo, el hecho de mantener conversaciones por Skype o Hangouts con nativos es un gran salto para aquellos que aprenden una segunda lengua.
Reconozco mi debilidad ante ellas en las aulas y también en mi día a día. Sobre todo desde que abrí mi primer blog hace unos años y que me permiten hablar de aquello que me gusta. El reto es, como docente, sacarles el máxico provecho en proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los últimos años han demostrado que el avance de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación) es imparable y ya invade cualquiera de nuestros espacios, sean públicos o privados. Imaginar un día sin móvil parece una pesadilla para muchos... Sobre todo, para los nativos digitales.
Ante este panorama, es necesario incluir las Nuevas Tecnologías en las aulas, independiente de la materia que estemos impartiendo. Son el pasaporte hacia el aprendizaje. Pero al igual que este documento, considero que es un medio y no el fin. A lo largo de mi experiencia docente me he dado cuenta de que las TIC no pueden sustituir ni a los objetivos ni a los contenidos y que los docentes tenemos que estar vigilantes ante esto.
Las Nuevas Tecnologías aportan recursos, ofrecen un sin fin de posibilidades superando las barreras geográficas, las limitaciones; permiten una interactividad constante y entronca con el proceso cultural que estamos viviendo. Ahora bien, como hemos advertido, las TIC deben convivir con los recursos tradicionales, sobre todo, cuando en nuestras clases el alumnado no está familiarizado con ellas. En las clases de lengua las TIC permiten un amplio abanico de actividades, mucho más reales y genuinas, permitiendo que los procesos que se generen sean similares a los que se darían en un contexto real, huyendo de los escenarios superficiales. Por ejemplo, el hecho de mantener conversaciones por Skype o Hangouts con nativos es un gran salto para aquellos que aprenden una segunda lengua.
Reconozco mi debilidad ante ellas en las aulas y también en mi día a día. Sobre todo desde que abrí mi primer blog hace unos años y que me permiten hablar de aquello que me gusta. El reto es, como docente, sacarles el máxico provecho en proceso de enseñanza-aprendizaje.
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| Imagen libre de Pixabay. |
